Un consumo elevado, una pérdida de presión, una desviación operativa o el deterioro de un componente pueden tener distintas causas. Evaluar el sistema en su contexto permite distinguir los síntomas de las posibles causas y determinar dónde conviene profundizar.
El diagnóstico integra observaciones, mediciones y análisis para transformar un problema operativo en una base técnica para la toma de decisiones.